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Las certificadoras y sus estándares

La garantía de que un cosmético sea natural es que esté certificado”, es una frase que no paramos de leer y oír por todas partes. Pero, ¿qué es una certificadora? ¿Son todas iguales?

Las certificaciones de cosmética para los productos de “skin care” muchas veces pueden resultar un poco confusas ya que hay varias y todas parecidas pero diferentes. Para estar certificado como cosmética natural y poder lucir un sello de cosmética “realmente natural” hay que seguir un proceso muy parecido al de la comida ecológica. La diferencia es que las certificadoras de cosmética no están reguladas de una forma gubernamental y por lo tanto no está aún organizado de una forma global.

Saber cómo funcionan, cuáles son sus reglas y las diferencias entre ellas puede ayudar al usuario y al consumidor a tener más herramientas para que la elección sea la que más coincida con sus preferencias.

 ¿Cómo funciona una certificadora?

Cada certificación crea sus propias directrices. Tanto el producto como el fabricante deben cumplir estas normas para poder estar certificados como naturales u orgánicos bajo esa certificadora.

Estas normas en general son:

  • Establecer el % mínimo de componentes naturales u orgánicos que debe contener un producto. En general se considera orgánico si contiene al menos un 70% de ingredientes orgánicos.
  • Establecer el % máximo de ingredientes sintéticos aceptables en la certificación. En algunas certificadoras se permite máximo de un 5% de ingredientes derivados naturales de síntesis. Hay ciertos componentes que deben serlo, como los conservantes. Estos ingredientes de síntesis están muy regulados y forman parte de lo que se denomina “química verde”. Así que en general, es muy difícil encontrar algún producto 100% orgánico, pero sí 100% natural.
  • Los ingredientes que quedan excluidos y forman parte de listas negativas. Como los derivados del petróleo o algunos conservantes.
  • Los procesos de fabricación que pueden usarse durante la producción. Se hace incidencia en que sean lo más respetuosos posible con el medio ambiente y el producto
  • Establecer si el ingrediente “agua” queda incluida o no dentro del cálculo del porcentaje orgánico o natural. Algunas certificadoras como Natrue no lo incluyen para hacer más estrictos sus estándares.

En general, parte de los requerimientos también incluyen una auditoria periódica por parte del certificador para asegurar que todos los ingredientes y los procesos que siguen los fabricantes están bajo sus estándares y normas de certificación.

 Las reglas generales

Por suerte, hay algunas reglas generales que se pueden aplicar a todas las certificadoras de cosmética natural y ecológica. Es decir, que si vemos que el cosmético en cuestión lleva un sello podemos estar seguros de que…

  • No está testado en animales
  • No incluye en sus fórmulas ingredientes con procedencia animal o que durante la extracción no se ha dañado al animal (por ejemplo: la miel de las abejas)
  • Evita ingredientes genéticamente modificados.
  • Le da importancia al cultivo y a la recolección del ingrediente.
  • Su packaging  es lo más respetuoso posible con el medio ambiente.

En Ami Iyök ecosmetics escogimos como certificadora ecológica a Natrue ya que por su rigor, transparencia y exigencia coincide a la perfección con nuestra filosofía de empresa.